Producción

El proceso de producción

Cada pieza de cerámica de La Poterie de Taizé pasa por un proceso marcado por la paciencia, la dedicación y décadas de experiencia. Lo que parece sencillo es, en realidad, el resultado de muchos pasos precisos, todos realizados con el mismo cuidado, siguiendo la tradición de la artesanía monástica que define nuestras raíces.

La arcilla

Soy el Alfa (α), el nacimiento de toda cerámica: ¡se mezcla la arcilla!

Antes de poder darle forma, la arcilla se prepara en el propio taller de Taizé.

Nuestra arcilla nace de una cuidadosa mezcla de minerales naturales como feldespato y sílice, combinados con caolín y agua.

Este proceso requiere el máximo cuidado y experiencia.

Paso 1:

Mezclar

A partir de diferentes materias primas naturales se crea una mezcla equilibrada de arcilla, sin aditivos artificiales. Puramente mineral, orgánica y regional. La receta se ha perfeccionado a lo largo de los años.

Paso 2:

Prensar

Para eliminar las burbujas de aire y crear una masa uniforme y estable, la arcilla mezclada se prensa y se elimina el agua restante. Un paso decisivo para la calidad posterior del producto.

Paso 3:

Cortar

A continuación, la arcilla prensada se corta en bloques. Aquí se crea el material de partida para todos los pasos posteriores. Cada bloque está listo para transformarse en algo nuevo.

2. Dar forma

En el torno de alfarero o mediante el proceso de colado, los bloques se moldean a mano. Cada producto se crea individualmente, con una mano serena, una mirada experta y sensibilidad hacia el material. Las pequeñas diferencias en el resultado son inevitables en la verdadera artesanía: hacen que cada pieza sea única.

3. Secado

Las piezas recién moldeadas reposan durante varios días para que la humedad restante pueda evaporarse lentamente. Solo así el material permanece estable y libre de tensiones durante el proceso posterior.

4. Primera cocción

La llamada cocción de bizcocho dura entre 24 horas y cinco días, dependiendo de la forma y el tamaño. A temperaturas de hasta 1000 °C, el producto adquiere resistencia. Ahora la pieza está lista para el esmaltado.

5. Tiempo para el esmalte

Cada esmalte se desarrolla y mezcla cuidadosamente a mano en el propio monasterio. Esta práctica tiene una larga tradición: hace ya décadas, los hermanos de Taizé comenzaron a experimentar con recursos naturales como hojas y madera del bosque cercano para crear colores y superficies que estuvieran en armonía con el entorno de Taizé. Hoy, los esmaltes se elaboran a partir de minerales naturales.

6. Esmaltado

La cerámica se sumerge a mano en el esmalte.

Nuestros esmaltes están compuestos exclusivamente por componentes minerales y no contienen aditivos artificiales, microplásticos ni metales pesados. Son completamente aptos para uso alimentario, resistentes y duraderos. Cada esmalte revela su verdadero efecto después de la cocción a alta temperatura: a veces brillante y profundo, a veces mate y terroso, pero siempre vivo y armonioso.

7. Segunda cocción, la culminación

Soy el Omega (Ω). En el último paso, el producto se cuece a temperaturas de hasta 1280 °C durante unas 12 horas. El esmalte se fusiona con el cuerpo cerámico, haciendo que la superficie sea compacta, apta para uso alimentario y brillante o satinada. Una pieza terminada, llena de trabajo artesanal, historia y alma.